Resiliencia empresarial

Resiliencia empresarial

Empresarios, familias y personas; estamos pasando tiempos difíciles. Tal vez más de uno, hemos reflexionado estos días en torno al panorama global. Hemos hecho un alto obligatorio que nos permite dar un respiro, para replantear nuestras vidas y prioridades, y por qué no, interiorizar sobre el significado real de nuestra prosperidad ¿Cuál es nuestro propósito real?

 

Hace unos días tuve la oportunidad de presentar mi primer Feedback Session en línea. El tema fue Resiliencia Empresarial. Me documenté, actualicé mis conocimientos y preparé una presentación que según yo iba a durar 40 minutos, pero muy a mi estilo personal, desbordado de tiempo, se llevó casi dos horas. La retroalimentación de los participantes en una expresión fue: “Te quisiste comer el mundo en dos horas”; prometo mejorar mi autogestión de tiempo.

 

Es momento de ser empáticos, receptivos y de estar seguros y convencidos sobre el nuevo camino que queremos llevar. Hace unas semanas vi un video de empresarios restauranteros de Jalisco unidos y en una sola voz mandando el mensaje #Aquinadietruena. Ayer me encontré en redes sociales el video de otro restaurantero mexicano, del norte del país, diciendo a sus empleados: “lo siento tengo que cerrar”, y este es uno de muchos casos que se están dando en México y el mundo, desde profesionistas independientes, familias autoempleadas, emprendedores, y pequeños y medianos empresarios; se encuentran a un panorama del cual pocos están realmente seguros de lo que vendrá. 

 

La resiliencia humana en términos prácticos, es la capacidad que tenemos las personas de sobreponernos a las pérdidas y adversidades, con fortaleza, entereza y seguridad. La interpretación y estudio psicológico de la resiliencia se retoma de la física de los objetos, que analiza la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse para recuperar la situación o forma original, por ejemplo: un arco, una pelota de esponja, o la boligoma. Recientemente Suniya Luthar, en el marco de sus estudios sobre los contextos situacionales globales de niños y jóvenes, define la resiliencia como una adaptación positiva pese a la adversidad. 

 

El uso del término resiliencia en las organizaciones se ha intensificado a partir de la globalización, debido a que, con mayor frecuencia, las condiciones sociales, económicas y políticas cambian en el mundo y estas pueden afectar de manera directa  o indirecta a regiones del otro lado del hemisferio en relación a donde se originó el cambio, por ejemplo: El COVID-19.

 

Dean Robb, autor de “Building Resilient Organizations”, describe que las organizaciones resilientes se caracterizan por “la capacidad de crear y disolver estructuras, proporcionar seguridad en medio del cambio, gestionar las consecuencias emocionales del mismo, y aprender, desarrollarse y crecer ante las dificultades”.

 

En un artículo de la revista Forbes de agosto de 2018, Brent Gleeson menciona que una función central del liderazgo y de la gestión en el siglo XXI es la resiliencia en las organizaciones: Las organizaciones resilientes están bien preparadas para el cambio. Independientemente del tipo o la magnitud de la transformación que enfrenta una organización, uno de los objetivos finales es preparar a la empresa para la fortaleza y la agilidad a largo plazo.”

 

En los últimos  años, hemos estado experimentando, de una forma u otra, la necesidad de formar resiliencia en nuestras organizaciones. Las nuevas herramientas, aplicaciones y modelos de negocio digitales nos estaban llevando a evolucionar, a realizar un cambio en nuestras estructuras organizativas, operativas, financieras, comerciales y de negocio; se planteaba con más énfasis la necesidad profesional de desarrollar nuevas competencias en los estudiantes conforme a las demandas reales del siglo XXI. Incluso, se hablaba de profesiones que en poco tiempo podrían desaparecer y de las nuevas que surgirán. 

 

Estoy seguro que la pandemia nos aventó de lleno a este cambio drástico, que inició y se sigue manifestando desde la causa de una crisis sanitaria global de salud pública, cuyo efecto se está sintiendo no sólo en la salud de las personas, sino también en la prosperidad de las familias, organizaciones y empresas.

 

La palabra “Reactivación” ha cobrado gran relevancia mundial. La realidad nos muestra que no podremos reactivarnos haciéndolo con las mismas prácticas, actividades y formas como las que lo veníamos haciendo. Debemos pensar a futuro, en largo plazo, pensar escenarios posible al año 2025 (como ejercicio), y visualizar nuestro propósito, objetivos y metas hacia un panorama más amplio; y muy probablemente a distancia.

 

Podemos empezar con un proceso de interiorización organizacional, analicemos críticamente nuestro negocio, la forma de hacer las cosas: ¿qué es lo más valioso de nosotros para nuestros clientes, para nuestro entorno?, ¿cuáles son nuestras fortalezas?, ¿por qué nos compran? ¿quiénes nos buscan?

 

Es momento de quitar todo aquello que no suma a la imaginación de un nuevo escenario. Hace unos días hice por primera vez un retiro virtual, acompañado por al menos 60 participantes ubicados en la distancia en diferentes partes del mundo. Me quede con una nueva orientación de mi función empresarial, mantener las siglas CEO, pero cambiar la estructura mental de mi función, de Chief Executive Officer (Director General Ejecutivo) a Chief Editing Officer (Director General Editorial), entendiendo por “Editorial” la función, capacidad y competencia de poder editar (actualizar, cambiar, quitar o integrar) las estructuras, políticas, prácticas, rutinas y actividades que no suman al propósito de largo plazo de la organización, es decir: iniciar, fortalecer y madurar las condiciones de resiliencia de la organización.

 

La resiliencia es una capacidad que se puede aprender y adoptar con el tiempo. Lo trascendente no es enorgullecernos de todas las adversidades por las que hemos pasado, sino enorgullecernos de los aprendizajes y fortalezas que hemos  desarrollado. En este sentido, comparto cinco elementos de resiliencia en una organización:

 

Seguridad psicológica organizacional. Lo importante es crear un buen ambiente de equipo y de colaboración. Los colaboradores deben sentirse seguros de su posición, estar conscientes de la relevancia de su trabajo para la organización, tener seguridad de que los compromisos asumidos por la organización se cumplen; con el fin de poder realizar sus tareas y actividades en un ambiente incluyente, sano, abierto y seguro.

Comunicación clara y efectiva. Ineludible es que todos los colaboradores en la organización estén conscientes del rumbo de la misma, conocer con claridad los objetivos, los hitos a alcanzar y la meta final a perseguir, pero sobre todo, que sean partícipes del establecimiento del rumbo a seguir para que se sienta suyo y no se convierta en un camino ajeno por el cual debemos transitar. 

Liderazgo inspirador. El poder es sinónimo de liderazgo. Los castigos, advertencias y amenazas son indicativos de pérdida de poder. Un buen líder debe inspirar a los colaboradores a ir juntos por el mismo camino, convencidos plenamente de que el esfuerzo traerá frutos y recompensas para todos. El líder inspirador sabe escuchar, y provocar el análisis y crítica constructiva a efecto de mejorar las condiciones en la organización.

Socialización de problemas y conflictos. Una organización resiliente da apertura abierta a los errores, problemas y conflictos; no se esconden o intentan solucionarse de manera discreta. Es indispensable socializar los problemas y conflictos en la organización con el objetivo de buscar una solución integral con la visión periférica de colaboradores, clientes, socios, y aliados estratégicos. Esta es una de las prácticas más difíciles en una organización por la miopía de entender que un error, problema o conflicto son sinónimos de fracaso.

Cultura de apertura al cambio. Lo que permite a las organizaciones trascender es, en parte, la existencia de una cultura organizacional con apertura a cambiar. Los colaboradores deben sentirse seguros y confiados de que los cambios son reorientaciones para mantener el rumbo elegido y acordado. Los cambios son ajustes tácticos para mejorar y estar mejor posicionados.

Finalmente, quiero subrayar que una organización resiliente tienen un propósito trascendental claro y sencillo de largo plazo, por ejemplo, el propósito de Google: “Organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil”.

Adrián Lira
1 Comentario
  • Eugenio
    Responder
    Posted at 9:08 pm, mayo 1, 2020

    La necesidad imperante en esta epoca en no escondernos bajo la sombra de “victima”, sino crecernos ante las nuevas oportunidades que quiza no vemos pero seguro se presentaran esta ahi. Ante la pandemia un buen amigo me enseño en una frase su actitud ante el brutal impacto que su negocio esta sufriendo, “que me esta enseñando esto? (ASL)”, la frase me abrio la mente y empata con la actitud de este articulo a la perfeccion.
    De mi interaccion con empresas veo un “gran miedo” a entender como poderse mover realmente a ser “digital”, concebirse en este nueva realidad pudiera resultar mas sencillo pues nuestros temores son fundamentalmente el no saber de la tecnologia, y para ello hay expertos, el salto es como usarla, que paquetes hay ya incorporados que me permiten de inmediato ofrecer soluciones, procesos, eficiencias y dedicarme a lo que mi empresa hace realmente de valor… Hay un gran potencial al expertize que Smart Environment tiene para detonar el potencial de las empresas que asesora. Saludos! E

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